Mi humano lleva un tiempo agitado, porque se ha metido en la elaboración de un videojuego de estrategia militar. Es como si una sardina se pusiera a estudiar mecánica cuántica... y en inglés, pero no seré yo quien le disuada de tan loca ilusión.
Las circunstancias que le han llevado a esta situación épica han sido la casualidad de conocer en un foro a un desarrollador de un juego sobre la guerra civil española, el cual buscaba a un español medio que tuviera idea del tema. Su ansiosa búsqueda de un españolito se debía a la lógica del marketing de meter un indígena en el equipo de desarrollo para parecer más auténtico... y de paso que pula las palabras en castellano del mapa y de lo que vaya surgiendo.
De esta manera, mi humano es ahora Game Designer (diga "gueim disaigna") de un juego sobre la matanza doméstica entre españoles de hace 90 años y recibe preguntas de yanquis informáticos como si fuera el historiador Paul Preston, el Beevor o un Tácito del Mercadona. Va a ser glorioso.
Les seguiré informando de esta fantástica y surrealista aventura. Por lo demás, espero que su nueva locura lleve a una mejora en la calidad de mis latas de atún.
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