Observar el mundo desde un sofá es un arte al alcance de pocos humanos. Requiere tiempo, voluntad y estar dotado de felina indiferencia, que es un poder inalcanzable para la mayoría de la humanidad. Por otra parte, las recompensas son grandes. La vida se muestra en toda su ironía.
Veo que mi humano ha tenido un relativo éxito en su participación en el juego sobre la Guerra Civil. Como vivimos en un capitalismo con acelerador atascado, ha sido requerido de nuevo para otro juego similar. La máquina productiva no puede parar; las masas quieren más fichitas moviéndose como termitas por un mapa. Y si no las quieren, se las creamos para que las quieran.
En este caso, será un wargame sobre la Guerra de Independencia. Ese tour salvaje que se montaron franceses e ingleses por la península, con un montón de guerrilleros en el paisaje. Nunca tantos curas de pueblo pudieron disparar libremente a herejes extranjeros. Fue su gran momento.
Para este proyecto ya hay una base hecha del anterior y es cuestión de cambiar la época, sustituir tanquistas por húsares, adaptar mecánicas y perder tiempo, mucho tiempo. Mi humano es un maestro en la pérdida de tiempo frente a una pantalla. Yo prefiero perderlo en el sofá, que es mucho más cómodo. Mientras asiento, misericordioso y solemne, a cada comentario que hace para convencerse de que es una gran idea.
Ha entrado en bucle pensando en cargas de coraceros franceses, eso es bueno. Molesta menos.

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