viernes, 25 de septiembre de 2015

Nueva novela en busca de incautos



 Tal como anuncié en primavera, aunque con cierto retraso, mi amo ha sacado una nueva novela a través de Amazon. No les digo que la compren, pese a su barato precio, porque seguramente no va a cambiar sus vidas, puede parecer un rollo a más de uno, su temática no atraerá a la mayoría y, aunque tenga un gato entre sus personajes, no está muy desarrollado y no se parece a mí. 
 Que se joda mi amo si esperaba elogios. Hasta que no me haga protagonista de una aventura épica paso de hacer la pelota a su presunto ingenio. Ya estoy harto de que no me tenga en cuenta en su imaginación, cuando soy un diamante en bruto para cualquier novelista. Pero está claro que la mediocridad me rodea como las moscas a mi cajón de arena
 Este no es más que otro relato de personajes extraños, algo absurdos, metidos en una aventura irreal. Ahí queda la cosa. Hay mucha dosis de fantasía mitológica, mezclada con la mala leche en que nos tiene sumergidos la sociedad actual. Incluso hay mucho de autobiografía de mi amo, se lo digo yo, aunque parezca raro. Pero sé de buena tinta que mi humano ha pasado por algunas cosas de las que cuenta en la novela.  
 En fin, llega el otoño y me amo contraataca de nuevo con su peligrosa imaginación. La portada ya dice mucho del libro, quizá sea lo mejor de la obra, Otra ilustración del bueno de Rojocuarzo.

 Les dejo mini sipnosis de la obra por si les llama la atención, que hay gente para todo: 



Un treintañero platónico en una ciudad de provincias.

Una noche de juerga con sus nuevos y misteriosos vecinos.

Un hostelero vestido de condottiero.

Un grupo que los persigue

La policía detrás de todos.

Una conspiración neonazi y...

Teomaquias de cafetería, mitos griegos, monstruos locales, luchas homéricas esperpénticas e incluso un viaje al Averno.


Porque una noche da para mucho.


Todo cabe en Los Gomorritas, donde los hombres, como en las obras clásicas, no son más que peones de dioses caprichosos, pero esta vez, muy poco épicos.


lunes, 6 de julio de 2015

Publio Vitelio Longo y la fábrica de dinero


 Aquí me hallo, bajo el sol terracero por fin. Esta verano, con un buen libro en mis manos. El autor es amigo de mi amo, lo que en principio me olió a augurio nefasto, anunciador de historias soporíferas. Luego mis bigotes temblaron al ver que el libro había sido dedicado y firmado por el autor para mi amo. Entendí que solo alguien fuera de sus cabales, un tarado, quizá también amenazado de muerte, haría algo tan absurdo y sonrojante.
 Por lo que no pude resistirme a leer un poquito, preso de la curiosidad gatuna más insana.
 Por suerte, estaba equivocado. El libro resulta una pequeña joya del género de la aventura histórica. Se arriesga a ser novedoso en una temática tan sobada. Es una de romanos, sí, pero sin emperadores y sus intrigas, ni legionarios marines defensores de la justicia, ni patricios con neuras de burgués, ni detectives trasplantados de una novela negra actual.  El personaje y la mayoría de los personajes son buscavidas o gente normal que intenta sobrevivir en una Roma en plena revuelta popular en tiempos de Tiberio. Una de tantas, violentas y brutales, que sufrió la ciudad y apenas se mencionan en los textos. En este caso, por un motivo muy de actualidad: una crisis económica surgida de un boom inmobiliario. No sé si les suena. 
 A través de las aventuras de Longo se puede vivir el miedo y el absurdo cruel de una ciudad donde durante unos días no impera ya el mediocre orden, pero orden, de la sociedad romana, sino solo el poder del más fuerte y el odio del que ya no le importa nada. 
 Nuestro protagonista escapará por los tejados de Roma, por sus callejones, a través de sus edificios; vivirá un sin fin de aventuras por la capital del imperio y se encontrará con variopintos personajes, desde mendigos a mafiosos de la peor calaña. No voy a decir el motivo, eso es cosa suya descubrirlo.  
La ambientación histórica es ejemplar, así como el conocimiento, a nivel arqueólogico, de la Roma urbana menos famosa. En eso, Santamaría supera a muchos que se las dan de escritores de novela histórica y no pasan de los lugares tópicos. 
 Se echa de menos un mapa de la ciudad, necesario para seguir las aventuras de Longo, pero es un problema achacable al editor. 
 Lo que es imperdonable es que no aparezca un gato entre los protagonistas principales, pero nadie es perfecto.

Por cierto, es el principio de una serie de novelas con el mismo protagonista. Así que Longo pretende seguir dando su peculiar guerra de supervivencia en la Roma imperial y convertirse en otro personaje inolvidable de la novela histórica. Mimbres tiene para ello.
 Si el autor le añade un gato de compañía ya sería un éxito seguro. 
  

   

lunes, 8 de junio de 2015

Los Enemigos de Roma


 Sigo mirando curiosidades de la historia humana, sin pretensiones de entenderla, porque me importa tanto como la heráldica de los ratones, pero me divierten sus locuras. Así que recomiendo este libro ameno, sin más intención que entretener, pero con una buena base. 
 Su autor, Philip Matysak, es un doctorado de Historia Antigua que trabaja en la universidad de Cambridge, así que algo sabe del asunto y también tiene madera de divulgador, demostrada en otros libros igual de entretenidos como "Legionario. El manual del soldado romano" o el divertido "La antigua Atenas por cinco dracmas al día".
 Su manera de acercarse a la Antigüedad es original, con dosis veladas de humor y carente del pedantismo en que caen otros divulgadores, que intentan mostrar que saben mucho más que lo que escriben aportando notas, citas y párrafos de otros autores y datos que poco añaden y menos importan al lector aficionado. Matysak quiere divulgar, así de sencillo, y habla de los enemigos más famosos de Roma, de uno en uno, contando sus vidas y hechos de forma clara, sin dramatismo, al contrario, con mucha carga de profundidad irónica hacia ellos y los ubicuos romanos, que retrata como militaristas deseosos de gloria y dinero, carentes de sentido común y desbordantes de falso patriotismo.    
 Matysak parece adaptar su prosa, quizá de forma subconsciente, a cada personaje: Es épico hablando de Aníbal; frío, cruel pero admirativo al retratar al incombustible Mitrídates; despreciativo al hablar de Yugurta; respetuoso y casi adulador al hablar de Espartaco; de crónica rosa al tratar a Zenobia ... en fin, entretenido siempre y amalgamando todo el conjunto con una sana ironía británica. 
 Hace tiempo que no me entretenía tanto con un libro divulgativo. A veces, los seres humanos me dan sorpresas agradables. 
 Espero que Matysak dedique algún libro a la importancia de los felinos en el devenir del cosmos.      

lunes, 27 de abril de 2015

Flavio Josefo


  En estas fechas primaverales, donde el cuerpo me pide sol terracero y solo encuentro la lluvia habitual, aunque por lo menos mis bigotes ya no sienten frío, me puse a leer otro clásico de eso que los bípedos llaman "la Antigüedad" y que a mí me gustan tanto por la sinceridad de esta época a la hora de contar salvajadas.  
 En este caso, ni es un autor griego ni tampoco latino, lo que es todo un exotismo para esos tiempos.  Me refiero al judío Flavio Josefo y su "Guerra de los judíos contra los romanos".
 Bueno, aunque judío, por el nombre parece romano y la obra original está escrita en griego, pero es que Josefo fue un tipo peculiar que supo adaptarse al ambiente que lo rodeó como un camaleón a la hoja que pisa. 
 En esta obra, nos cuenta la revuelta judía  contra Roma del 66-70 d.C. que acabaría con la destrucción del templo de Jerusalén. Pero a mí me ha fascinado la peripecia vital del propio autor en esa guerra bastante cruel y genocida, que ocupa tanto de su obra como la guerra misma.
 Después de una larga pero amena introducción histórica, Josefo se nos presenta como un miembro destacado del sacerdocio judío de mediados del siglo I, de una familia farisea, y como fariseo ejemplar se comportará, pues empezará la guerra siendo un cabecilla rebelde para luego acabarla de protegido de los romanos. Pero vayamos por partes.

 Al principio, tras echar a los romanos de Jerusalén, los dirigentes rebeldes lo escogerán para dirigir las tropas de Galilea, donde tendrá más problemas con los paisanos (quemarán su casa y querrán lincharlo) que con los pérfidos romanos. No para de quejarse del caos revolucionario y que al final la revuelta cayó en manos de dirigentes "bandidos" y "tiranos" a los que culpa de todo... mientras exculpa a los romanos, honrados imperialistas que quieren lo mejor para los judíos de buena familia y por eso arrasan con todo lo que encuentran en Galilea. 
 Pronto se da cuenta que no tiene futuro enfrentarse a las legiones e intenta atrincherarse en una ciudad bien defendida, Jotapata. Pero los romanos la asedian como solo ellos sabían asediar ciudades y en pocos días entran en la ciudad. Josefo y el último grupo de defensores se esconden en un subterráneo, pero son descubiertos. Deciden todos suicidarse en grupo, menos Josefo, que intenta convencerlos con fina retórica de que los romanos quizá sean compasivos y los perdonen. Pero no cuela y casi se lo cargan allí mismo. A Josefo, por su posición, quizá le perdonasen la vida, pero el resto sabían que su fin sería servir de adorno a una cruz.
 Josefo sí logra convencerlos de que es mejor suicidarse mediante mano ajena que por la propia, que si no es pecado gordísimo para Yahvé , así que monta un sorteo, donde el que vaya saliendo debe matar a quien tiene al lado. El mecanismo del sorteo es tan maquiavélico que al final consigue que solo queden vivos él mismo y otro rebelde, mientras los demás se han matado entre sí. Aquí y aquí se describe con detalle el sorteo. 
 Entonces convence al asustado superviviente de que es mejor rendirse y se entregan a los romanos. 

 No acaba ahí la historia de las habilidades de Josefo. Pues presentado ante Vespasiano, que dirigía el asedio, se presenta como sabio y experto astrólogo y le predice que será emperador. A su hijo Tito, algo crédulo, que estaba presente, lo convence, así que por si acaso, Vespasiano lo mantiene en agradable custodia. Además, un tipo del rango de Josefo quizá fuese útil.
  Meses después, muere Nerón y el imperio cae en un vacío de poder en el cual Vespasiano es proclamado emperador, tal como había predicho Josefo. Sea pura chiripa o que el fariseo tenía poderes de cuarto milenio, lo cierto es que Josefo es liberado y tratado como un amigo de los romanos, en particular de Tito.
A él acompaña en el asedio final de Jerusalén, donde se convierte en la principal fuente directa para la posteridad de lo que allí ocurrió. 
 En un par de veces se acerca a las murallas para convencer a sus paisanos de que se rindan ante los compasivos romanos. La primera vez lo abuchean y tachan de traidor y la segunda le aciertan con una pedrada que casi lo deja en el sitio. Pero nunca se considera un traidor en su obra y se justifica siempre que puede: La rebelión no tiene sentido y el fin de ella solo puede ser la destrucción.
 Josefo, como hombre de su tiempo, es de una frialdad glaciar contando las crueldades del asedio, como cuando nos relata como los que escapaban de la ciudad eran abiertos de en canal por los auxiliares sirios para ver si se habían tragado joyas y "en una noche abrieron las entrañas a dos mil hombres".  
 Pero también tiene sus momentos para el humor, como cuando relata la llegada al campamento romano de un reyezuelo de origen macedonio con sus soldados de aspecto modélico y de lujosas armaduras, y su posterior derrota lastimosa en un sector de las murallas defendido por un puñado de judíos sucios, mal armados pero muy cabreados. 
 Anécdotas como esta abundan en su texto y lo dotan de un realismo que agrada al lector moderno. Josefo, pese a estar siempre disculpándose de su traición, es veraz en lo que cuenta y sabe adornarlo. 
Poco a poco, los romanos van tomando Jerusalén por partes, mientras Josefo se lamenta de la locura de los rebeldes ante lo inevitable. Cuando el templo arde en llamas y se derrumba, la ciudad cae en manos romanas.  

 Josefo nos cuenta como los compasivos romanos, tras la victoria, se divertían crucificando a los rebeldes que quedaron vivos en diferentes posturas en los restos de las murallas de la ciudad. Y así "ni su gran antigüedad, ni sus vastas riquezas, ni la fama de su nación sobre la tierra, ni la grandeza de la veneración prestada a su religión, fueron suficientes para preservar la ciudad de ser destruida."
 El sic transit gloria mundi versión judía.

 En fin, Josefo logró salvarse a él y su familia. Vivió muchos más años, convertido en un historiador de su pueblo, respetado por lo romanos y por la exigente posteridad, porque nombró a Jesús en una de sus obras. 
 Si no hay nada como ser un fariseo.


lunes, 30 de marzo de 2015

Próxima novela



 Ante la noticia de que mi amo piensa publicar otra novela en Amazon, mi reacción fue la de pedir otra lata de atún y luego tumbarme a la bartola, usando un ejemplar de su primera novela como almohada, tal como aparece en la foto que inicia este comentario. 
 Busquen significados metafóricos al gesto si les apetece, que ya sé que los humanos son muy dados a la fantasía del simbolismo, pero les aviso antes que no tiene ninguno: simplemente tenía sueño y las hojas de esa obra son muy suaves. 
 Es que las ideas absurdas de mi amo ya no me sorprenden y ni siquiera las encuentro útiles desde el momento en que se ha pasado a la edición digital y no puedo usar el papel de sus obras como pedestal de mis gloriosas mandíbulas.
 Mi amo me promete que publicará en papel sus obras, que Amazon ofrece esa posibilidad a sus autores digitales sin ningún coste, mediante el sistema CreateSpace, pero que su vagancia no lo apresura a enviarles las novelas y la portada con el formato que piden, que ya lo hará, que además los clientes de Amazon compran mucho más en digital, que hay que pensar en los árboles y que bla, bla... chorradas de excusas, en el fondo lo hace por joderme las siestas.
 Ya veremos como le sale de bien esta nueva aventura que promete para verano. Todavía está "puliendo" el original y le falta la portada. Pero se avecinan nuevos tiempos de orgullo desmedido, me temo.


Menos mal que ya sale el sol y puedo salir a la terraza.

sábado, 28 de febrero de 2015

Armas, gérmenes y acero



  En estos días de lluvioso y metálico invierno gallego  - ¿existe el sol?-  me distraigo mirando por la ventana como se mojan los humanos y leo cosas sobre su devenir, como este ya clásico "Armas, gérmenes y acero",  de Jared Diamond.  ganadora del premio Pulitzer en 1998 y quizá la visión más lúcida sobre el trasfondo de la historia humana y un golpe en el duodeno a los humanos que se creen especiales sobre los demás por su color de piel, etnia o capacidad intelectual. 
 El libro es profuso en datos y ejemplos, muchos de ellos exóticos,  ya que se basan en la experiencia del autor en Papua-Nueva Guinea. Diamond no es historiador, es catedrático de geografía y fisiología. Conoce como nadie la importancia de las condiciones geográficas, ambientales y biológicas en el desarrollo de las comunidades humanas. Su teoría se puede resumir en que varios pueblos euroasiáticos tuvieron la suerte de nacer en terrenos propicios para el nacimiento de civilizaciones, por lo cual surgieron primero en esas zonas euroasiáticas antes que en otras áreas menos propicias, como América, donde además no había tanta diversidad de animales y había peores vegetales para domesticar. 
Además, los americanos, faltos de animales de ganado, eran más vulnerables a las enfermedades epidémicas, cuyo origen es el ganado doméstico, al revés que Europa o Asia, donde el ser humano pudo crear anticuerpos para enfrentarse a ellas durante milenios. De ahí que los españoles llevasen enfermedades devastadoras a América y no al revés.
 Las carencias en plantas cultivables de gran rendimiento y animales domésticos grandes y dóciles impidieron en América y otras zonas, como el África subsahariana (donde hay mucho animal pero ninguno dócil) , un crecimiento demográfico igual al de Eurasia, por carencia de suministros abundantes. A mayor comida, más gente y más posibilidad de genios que inventen o desarrollen tecnologías,  más facilidad para organizar ejércitos mejor armados, mejores barcos, etc...
 Por otra parte, las barreras geográficas en Eurasia no son muy importantes para la rápida extensión de la civilización con sus plantas y animales domésticos, al extenderse en un eje Oeste-Este que permite la propagación de cultivos y animales siempre por latitudes de condiciones climáticas semejantes. Sin embargo, África y América son continentes con eje Norte-Sur de sus cordilleras, que impide la extensión de cultivos acostumbrados a una determinada latitud y contienen barreras geográficas más difíciles de atravesar. Esto hace que sus núcleos de civilización estén aislados unos de otros, impidiendo el contacto entre culturas, que favorece el desarrollo de tecnologías e ideas.
 Pero Diamond no es determinista, al menos no del todo, ya que afirma que las sociedades, al desarrollar cada una su propia forma de gobierno y corpus ideológico, son dueñas de su destino. Lo que explica que los expansivos países europeos de la Edad Moderna hayan conquistado y colonizado América en vez de la aislacionista China. 

 En fin, una explicación convincente y muy recomendable de la base de las civilizaciones humanas.

 Los gatos no necesitamos tanta explicación: dominamos el mundo porque sí. 



viernes, 9 de enero de 2015

El Informe Hitler



 No hay nada como pasar las fiestas navideñas leyendo algo que no tenga que ver ni en lo más remoto con tales festividades humanas, que me agobian sobremanera. 
 Esta obra cumple a la perfección tal misión. Es el informe que la NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) elaboró para el mismísimo Stalin a finales de los años cuarenta y que este guardó en su archivo privado. No es una obra cuyo objetivo fuera la publicación. Es una obra escrita según los gustos del mandamás soviético, que siempre tuvo cierta fascinación por su rival alemán, sobre todo por sus métodos para controlar a su pueblo y partido. 
 La obra se basa en los interrogatorios, a veces violentos, realizados a Otto Günsche, ayuda personal de Hitler, y a Heinz Linge, Jefe de su Servicio Personal. Dos nazis de segunda línea pero muy cercanos al Führer en su vida cotidiana, hasta el límite que ambos fueron quienes incineraron su cuerpo y el de Eva Braun.
 Es un informe que indaga principalmente en la forma de pensar y mandar del jerarca nazi, que es lo que interesa a Stalin. No es una biografía, es un informe de la personalidad y sus reacciones a los hechos que van desde su llegada al poder hasta su suicidio en el búnker. Son justamente los meses finales del búnker los que ocupan casi la mitad del informe, como si Stalin estuviera muy interesado en la época final de su enemigo y en saber cosas de su muerte.  
 Los que escriben el informe conocen a su jefe e intentan siempre mostrar la superioridad e importancia del ejército rojo en la guerra mundial. Los aliados occidentales parecen comparsas en la guerra; se citan todos los comentarios de desprecio de Hitler hacia ellos e incluso se les considera de poco fiar, pues cada dos por tres se mencionan supuestas reuniones de los alemanes con ingleses y americanos para hacer un armisticio.  También se les acusa de ser sospechosamente lentos en crear un segundo frente. En fin, todo lo que Stalin acusaba de ser a sus aliados.
  Por otra parte, Hitler se nos muestra como un tipo con facilidad de palabra y carisma, pero cruel, megalómano ("no tengo descendencia porque los hijos de los genios son unos cretinos") y obsesionado con los judíos, rodeado de una pequeña corte de incompetentes y aduladores de un nivel intelectual bajísimo y una catadura moral deleznable, que acabarán dejándolo solo cuando las cosas se tuerzan.
 Un líder que pide sumisión total a sus hombres pero que es muy educado en privado y de gustos muy sencillos; vegetariano, no fumador y abstemio, que se relaja paseando a su perra Blondi, tomando el té con Eva Braun y sus amigas, que escucha operetas antes de dormir y suele levantarse muy tarde, casi al mediodía. "De hábitos burgueses" según el informe.
 Pero que se convierte en un ogro déspota en las reuniones informativas sobre la guerra, que siempre son al mediodía y por la noche. Para Hitler, la guerra se la pierden sus generales, que no comprenden nada de la guerra moderna y que no tienen suficiente espíritu... por lo menos no lo tienen delante de él. Es casi divertida la escena en que el jefe del Estado Mayor Guderian le presenta el balance de la situación en el caótico frente oriental balbuceando las palabras porque está hasta las cejas de coñac, que ha tomado a raudales para darse ánimos antes de presentarse ante Hitler.
Son estas anécdotas de primera mano las que dan color e interés al informe, que está escrito en un estilo fresco, directo, con diálogos mayormente inventados, para agradar y no aburrir al todopoderoso Stalin. En algunos momentos alcanza un nivel de pura literatura, como cuando se nos describe a Hitler en el búnker, acariciando al cachorro de su perra Blondi, ajeno al mundo, mientras las bombas caen  a cientos sobre todo Berlín.
 Una obra estupenda, quizá el mejor informe escrito por un servicio secreto (que sepamos, claro), y una muestra más de la importancia de las obsesiones entre los humanos y su capacidad para dominarlos.
 Es grande ser un gato.