miércoles, 16 de diciembre de 2015

Lectura navideña



  Les presento un libro singular. Una obra que me confirma, una vez más, en mis ideas sobre la estupidez de los seres humanos que dicen dominar el mundo y ser el centro de todas las cosas, modestia aparte. Una obra que es apropiada a los tiempos navideños, aunque su relación con ellos sea tangencial, pero sirve para desmitificar el buen rollito idealista que tenemos que sufrir estas fechas por obligación.
 Aparte de ser divertida y amena, el tema es fascinante: la biografía de la ciudad más amada, deseada y también odiada de la historia. Desde sus oscuros orígenes de fortaleza cananea perdida en los mapas a su presente de capital religiosa de media humanidad y, por tanto, nido de toda clase de conflictos. 
El autor, un periodista inglés de familia sefardita, conocido por sus libros de temática histórica, no se puede decir que sea un historiador metódico. Además centra el 40% de su obra en la historia de la ciudad durante el siglo XX (aunque también es su época más movida desde las cruzadas). También prima la anécdota sobre la profundidad, pero sabe manejar la pluma para contarnos la evolución de la capital de los judíos, cristianos y musulmanes con sana ironía británica. Siempre juntos dentro de sus muros, pero nunca revueltos.
 Los judíos centrados en su Kotel o muro. Los cristianos en la Iglesia del Santo Sepulcro y los musulmanes en la Explanada de las Mezquitas. El resto es paisaje, que a veces se llena de invasores, casi siempre con menor cabreo que los habitantes de la ciudad santa. Exceptuando los cruzados y los mongoles, que no dejaron cuerpo con cabeza, los primeros en alabanza a Dios y los segundos por costumbre.

 Las descripciones de las malas relaciones de sus habitantes desde hace siglos son descarnadas. Como la mala leche que, dentro de cada comunidad, tenían las diferentes sectas o bandos, incluso cuando solo estaba habitada por judíos. La ciudad santa nunca lo fue gracias a sus habitantes.
 Como ejemplo, es tragicómica la narración, repetida cada dos por tres con pequeñas variantes, de las peleas continuas en la Edad Media (y actual) de los monjes católicos, ortodoxos y armenios por una capilla, o solo unos metros de baldosa, de la iglesia del Santo Sepulcro. A palos, cuchilladas y lo que hiciera falta. Sin olvidar los pocos y pobres monjes coptos, que son el desahogo de los demás y reciben las mayores palizas, junto a los monjes etíopes que viven en el tejado de la iglesia (sí, les ha tocado allí). A estas fechas están ganando los ortodoxos, que controlan la mayor parte. Pero el partido sigue y se presume tan emocionante como en los últimos diez siglos.
Lo más surrealista es que el portero de la iglesia es siempre musulmán, porque no se fían de un cristiano. Por cierto, el puesto de portero lo ocupa la misma familia árabe desde tiempos de Saladino. Porque el pasado y el presente se mezclan en las gentes de Jerusalén. 
  Los musulmanes tampoco son mancos en zurrarse y dar caña a los demás, y los judíos ya no digamos, que son los que marcan el precedente desde el Rey David. 
 La religiosidad de la ciudad es tan intrincada y alambicada que, hoy en día, curiosamente, el mayor apoyo que tienen los judíos ultraortodoxos sección "queremos reconstruir el Templo y derribar las mezquitas de los jodidos musulmanes que ocupan el santo monte" son los evangélicos americanos ultracristianos, porque creen con devoción que, si se reconstruye el Templo, los judíos se volverán cristianos y por fin llegará la segunda venida de Cristo. Muy lógico.

 Por el libro pasan personajes tan fascinantes como Salomón, Ciro, Herodes el Grande, Cristo, el califa Al Hakim, Saladino, Solimán... y hasta Napoleón. Todos han tenido que ver de algún modo con la historia de la ciudad, que hoy en día sigue dividida por muros invisibles de confesiones y creencias, juntas a su pesar, pero no revueltas, como siempre ha sido, y todas capaces de matarse por un trozo de piedra. Porque, en Jerusalén, hasta el más pequeño guijarro puede tener una historia de santidad a sus espaldas.  Y si no la tiene, se inventa.

Lectura muy recomendable para comprender la psique humana.




lunes, 23 de noviembre de 2015

Publicar en papel con Amazon



Hablaré ahora un poco más del mundo editorial digital... ahora en su versión papel, que la tiene y en desarrollo creciente. ¿Quién dijo que el papel estaba muerto? Como mucho, es un herido leve.

  En este caso, les hablaré de la imprenta de Amazon, llamada Createspace. No por gusto ni porque la empresa amazónica me pague con latas de atún, ojalá lo hiciera, sino porque mi humano ha probado su editorial para editar la versión en papel de su última novela, Los Gomorritas.

 En principio, parece un poco rollo al entrar, porque Createspace te permite no solo editar en papel, sino también en CD y DVD. Es una plataforma de edición multimedia de libros, música y películas.
Lo quieren abarcar todo en el ámbito cultural, aunque parece que los videojuegos todavía no entran en su catálogo, seguramente porque la competencia es mayor y bien asentada en ese ámbito (Steam y GOG). 

 En lo referente a libros, que es lo que  mi amo hace con dudoso estilo, la plataforma es muy rápida e intuitiva. Si tienes el texto, te acepta varios formatos e incluso te ofrece plantillas para que te las descargues y copies tu texto en ellas para luego subirlo sin tener dudas de errores.

 Subido el archivo, Amazon te dice que va a revisar tu libro y en un plazo de 24 horas te dice algo (siempre son menos horas). Mientras, te permite continuar el proceso, para subir una portada y contraportada,  que también puedes elegir entre un amplio catálogo o hacerla tu mismo, aunque el programa de edición de portadas es muy limitado por ahora. Es un proceso cómodo y más pesado que difícil. En cinco minutos de escoger y colocar bien la portada el libro está preparado.

 Después pones el precio por ejemplar, que en España, si quieres al menos ganar un euro por libro vendido, debe ser alrededor de 9 euros como mínimo. El resto se lo lleva Amazon. Así que en ese aspecto no se diferencia mucho de una editorial tradicional, aunque el precio es algo más barato para el lector.

Pasadas unas horas, recibes el visto bueno o un mensaje con los errores que han encontrado en el libro y que debes arreglar. Siempre son errores relacionados con el formato del texto, no te corrige errores de ortografía. Eso va a cuenta del autor.

 Dado el visto bueno por Amazon, te obligan a comprar una copia del libro (a mitad de precio+envío) con la excusa de que mires si el libro está a tu gusto. Ese es el precio que debes pagar por publicar. Hasta recibir la copia y dar el visto bueno en su web al envío, no se publicará tu libro. El plazo de entrega de la copia es variable, según pagues por la rapidez. Por ejemplo, si quieres recibir la copia cuanto antes, en un plazo de 3 días, te sale muy caro, casi 20 euros. Si eres paciente, en un mes te llega una copia por 7 euros. Todo esto si el libro de ejemplo lo vendes a 9,50 euros.

 Pero si no te gusta la copia recibida, no te obligan a comprar otra copia del libro cuando haces una nueva versión. Puedes subir cualquier nueva versión y la ves entonces en un programa de visionado muy bueno, sin tener que pagar por otra copia y esperar a que te llegue, y así hasta que estés conforme con el resultado que te ofrecen. Te sacan pelas, pero solo una vez.

 ¿Y cuál es el resultado? Bueno, el contenido depende de ti, pero el continente no desmerece a cualquier libro publicado por una editorial de renombre. La impresión y el papel es de primera calidad. Tanto en tapa dura como en blanda no hay defectos de fabricación. Mi humano ha publicado un libro con una portada llena de color, y no hay un fallo, con una resolución y brillo perfecto.
 Se lo curran bien, en eso no hay queja.

 Luego se pone a la venta y recibes las ganancias de la misma manera que los libros digitales, un ingreso en tu cuenta cada mes a partir de los dos meses. Ya vendas uno o cien mil, cumplen puntualmente en los ingresos. Eso sí que es una rareza en el mundo de la edición en papel. 

 ¿Alguna contra? Sí, que la promoción es cosa tuya. No mueven un dedo. 

Por lo demás, un medio perfecto, donde se lo curra el autor de principio a fin, pero te dan todas las facilidades y buenas herramientas. 

 Mi humano está contento. Lástima de Amazon, que va a gastar papel inútilmente.

Yo también estoy contento, su libro es una buena almohada.



  




  

lunes, 26 de octubre de 2015

Marte Verde y Marte Azul



 Pues aquí me hallo, alejado del bullicio estival y ya sumergido en el otoño, siempre gris, que abunda por estos lares norteños. Mi amo a lo suyo, escribiendo paridas y jugando a chorradas. Yo a lo mío, que es pasar el tiempo como un felino malcriado. Por desgracia, el veterinario me ha prohibido tomar atún, porque me producía piedras en el riñón y un dolor que me tumbaba de lado cada vez que iba a mear en mi querida caja de arena.
  La madre que parió a ese hijo de matasanos... no comprende que el dolor es siempre soportable si el atún es la meta. He mejorado en salud, cierto, mear ya no es una odisea, pero mi ánimo y orgullo están bajo mínimos. Vivir sin atún es un sinvivir, una monotonía de galletas de gato y trocitos de york. Un infierno de raciones plebeyas. Odio a mis riñones.  
 Bueno, no les voy a amargar la vida con mis insufribles desventuras. Como ando en recuperación, decidí volver a la lectura sesuda.
 Hace meses me leí una  novela sobre Marte con mucha fama en el mundillo de la Cifi. Un clásico. Sin embargo, me costó leerla. 
 Pero decidí darle una oportunidad a los otros dos libros de la trilogía. Si muchos dicen que está bien, es que algo debe tener en su conjunto.
  Quizá fui demasiado optimista con la valoración que los humanos dan a sus obras. Las trilogías que empiezan aburriendo un poco en su primer episodio, suelen seguir la misma trayectoria en los siguientes. En algunos casos, como en este, in crescendo.
 Quizá muchos seguidores de Stanley Robinson me quieran tirar piedras. No, quizá no, seguro. Aparte de muchos gurús de la Cifi mundial. Me parece bien, están en su derecho a expresarse lapidariamente. Si hay algo que sabe un gato, es esquivar piedras.  
 Yo insisto. Será porque soy felino y además me han prohibido el atún, pero no entiendo el éxito de esta trilogía. Admito que la descripción y transformación de Marte en un planeta cada vez más terráqueo es interesante, pero que su economía acabe siendo una cooperativa de Mondragón a escala planetaria me parece risible. Aunque Marte pase por varias guerras, el resultado me parece demasiado optimista con la condición humana. No es que no me parezca bien, es que no me lo creo. Por no decir que, socialmente, los marcianos se vuelvan fanáticos del flower power y el amor libre. Veo mucho deseo inconfeso del autor y poca realidad en esta evolución.   
   Por otra parte, es una trilogía que peca de larga. Hay partes de evidente relleno. Y otras que pretenden una profundidad, como la dedicada a los problemas de envejecer durante cientos de años, que no pasa de primer curso de Filosofía. 
   Tampoco los personajes me son atractivos. No me engancho con ninguno. 
En fin, tiempo perdido. Solo me han gustado las descripciones y efectos del Marte transformado en una nueva Tierra y el proceso de colonización de las lunas de los planetas gaseosos. Pero no vale por todo el resto. Ni de coña.
 Serán las piedras del riñón.   

viernes, 25 de septiembre de 2015

Nueva novela en busca de incautos



 Tal como anuncié en primavera, aunque con cierto retraso, mi amo ha sacado una nueva novela a través de Amazon. No les digo que la compren, pese a su barato precio, porque seguramente no va a cambiar sus vidas, puede parecer un rollo a más de uno, su temática no atraerá a la mayoría y, aunque tenga un gato entre sus personajes, no está muy desarrollado y no se parece a mí. 
 Que se joda mi amo si esperaba elogios. Hasta que no me haga protagonista de una aventura épica paso de hacer la pelota a su presunto ingenio. Ya estoy harto de que no me tenga en cuenta en su imaginación, cuando soy un diamante en bruto para cualquier novelista. Pero está claro que la mediocridad me rodea como las moscas a mi cajón de arena
 Este no es más que otro relato de personajes extraños, algo absurdos, metidos en una aventura irreal. Ahí queda la cosa. Hay mucha dosis de fantasía mitológica, mezclada con la mala leche en que nos tiene sumergidos la sociedad actual. Incluso hay mucho de autobiografía de mi amo, se lo digo yo, aunque parezca raro. Pero sé de buena tinta que mi humano ha pasado por algunas cosas de las que cuenta en la novela.  
 En fin, llega el otoño y me amo contraataca de nuevo con su peligrosa imaginación. La portada ya dice mucho del libro, quizá sea lo mejor de la obra, Otra ilustración del bueno de Rojocuarzo.

 Les dejo mini sipnosis de la obra por si les llama la atención, que hay gente para todo: 



Un treintañero platónico en una ciudad de provincias.

Una noche de juerga con sus nuevos y misteriosos vecinos.

Un hostelero vestido de condottiero.

Un grupo que los persigue

La policía detrás de todos.

Una conspiración neonazi y...

Teomaquias de cafetería, mitos griegos, monstruos locales, luchas homéricas esperpénticas e incluso un viaje al Averno.


Porque una noche da para mucho.


Todo cabe en Los Gomorritas, donde los hombres, como en las obras clásicas, no son más que peones de dioses caprichosos, pero esta vez, muy poco épicos.


lunes, 6 de julio de 2015

Publio Vitelio Longo y la fábrica de dinero


 Aquí me hallo, bajo el sol terracero por fin. Esta verano, con un buen libro en mis manos. El autor es amigo de mi amo, lo que en principio me olió a augurio nefasto, anunciador de historias soporíferas. Luego mis bigotes temblaron al ver que el libro había sido dedicado y firmado por el autor para mi amo. Entendí que solo alguien fuera de sus cabales, un tarado, quizá también amenazado de muerte, haría algo tan absurdo y sonrojante.
 Por lo que no pude resistirme a leer un poquito, preso de la curiosidad gatuna más insana.
 Por suerte, estaba equivocado. El libro resulta una pequeña joya del género de la aventura histórica. Se arriesga a ser novedoso en una temática tan sobada. Es una de romanos, sí, pero sin emperadores y sus intrigas, ni legionarios marines defensores de la justicia, ni patricios con neuras de burgués, ni detectives trasplantados de una novela negra actual.  El personaje y la mayoría de los personajes son buscavidas o gente normal que intenta sobrevivir en una Roma en plena revuelta popular en tiempos de Tiberio. Una de tantas, violentas y brutales, que sufrió la ciudad y apenas se mencionan en los textos. En este caso, por un motivo muy de actualidad: una crisis económica surgida de un boom inmobiliario. No sé si les suena. 
 A través de las aventuras de Longo se puede vivir el miedo y el absurdo cruel de una ciudad donde durante unos días no impera ya el mediocre orden, pero orden, de la sociedad romana, sino solo el poder del más fuerte y el odio del que ya no le importa nada. 
 Nuestro protagonista escapará por los tejados de Roma, por sus callejones, a través de sus edificios; vivirá un sin fin de aventuras por la capital del imperio y se encontrará con variopintos personajes, desde mendigos a mafiosos de la peor calaña. No voy a decir el motivo, eso es cosa suya descubrirlo.  
La ambientación histórica es ejemplar, así como el conocimiento, a nivel arqueólogico, de la Roma urbana menos famosa. En eso, Santamaría supera a muchos que se las dan de escritores de novela histórica y no pasan de los lugares tópicos. 
 Se echa de menos un mapa de la ciudad, necesario para seguir las aventuras de Longo, pero es un problema achacable al editor. 
 Lo que es imperdonable es que no aparezca un gato entre los protagonistas principales, pero nadie es perfecto.

Por cierto, es el principio de una serie de novelas con el mismo protagonista. Así que Longo pretende seguir dando su peculiar guerra de supervivencia en la Roma imperial y convertirse en otro personaje inolvidable de la novela histórica. Mimbres tiene para ello.
 Si el autor le añade un gato de compañía ya sería un éxito seguro. 
  

   

lunes, 8 de junio de 2015

Los Enemigos de Roma


 Sigo mirando curiosidades de la historia humana, sin pretensiones de entenderla, porque me importa tanto como la heráldica de los ratones, pero me divierten sus locuras. Así que recomiendo este libro ameno, sin más intención que entretener, pero con una buena base. 
 Su autor, Philip Matysak, es un doctorado de Historia Antigua que trabaja en la universidad de Cambridge, así que algo sabe del asunto y también tiene madera de divulgador, demostrada en otros libros igual de entretenidos como "Legionario. El manual del soldado romano" o el divertido "La antigua Atenas por cinco dracmas al día".
 Su manera de acercarse a la Antigüedad es original, con dosis veladas de humor y carente del pedantismo en que caen otros divulgadores, que intentan mostrar que saben mucho más que lo que escriben aportando notas, citas y párrafos de otros autores y datos que poco añaden y menos importan al lector aficionado. Matysak quiere divulgar, así de sencillo, y habla de los enemigos más famosos de Roma, de uno en uno, contando sus vidas y hechos de forma clara, sin dramatismo, al contrario, con mucha carga de profundidad irónica hacia ellos y los ubicuos romanos, que retrata como militaristas deseosos de gloria y dinero, carentes de sentido común y desbordantes de falso patriotismo.    
 Matysak parece adaptar su prosa, quizá de forma subconsciente, a cada personaje: Es épico hablando de Aníbal; frío, cruel pero admirativo al retratar al incombustible Mitrídates; despreciativo al hablar de Yugurta; respetuoso y casi adulador al hablar de Espartaco; de crónica rosa al tratar a Zenobia ... en fin, entretenido siempre y amalgamando todo el conjunto con una sana ironía británica. 
 Hace tiempo que no me entretenía tanto con un libro divulgativo. A veces, los seres humanos me dan sorpresas agradables. 
 Espero que Matysak dedique algún libro a la importancia de los felinos en el devenir del cosmos.      

lunes, 27 de abril de 2015

Flavio Josefo


  En estas fechas primaverales, donde el cuerpo me pide sol terracero y solo encuentro la lluvia habitual, aunque por lo menos mis bigotes ya no sienten frío, me puse a leer otro clásico de eso que los bípedos llaman "la Antigüedad" y que a mí me gustan tanto por la sinceridad de esta época a la hora de contar salvajadas.  
 En este caso, ni es un autor griego ni tampoco latino, lo que es todo un exotismo para esos tiempos.  Me refiero al judío Flavio Josefo y su "Guerra de los judíos contra los romanos".
 Bueno, aunque judío, por el nombre parece romano y la obra original está escrita en griego, pero es que Josefo fue un tipo peculiar que supo adaptarse al ambiente que lo rodeó como un camaleón a la hoja que pisa. 
 En esta obra, nos cuenta la revuelta judía  contra Roma del 66-70 d.C. que acabaría con la destrucción del templo de Jerusalén. Pero a mí me ha fascinado la peripecia vital del propio autor en esa guerra bastante cruel y genocida, que ocupa tanto de su obra como la guerra misma.
 Después de una larga pero amena introducción histórica, Josefo se nos presenta como un miembro destacado del sacerdocio judío de mediados del siglo I, de una familia farisea, y como fariseo ejemplar se comportará, pues empezará la guerra siendo un cabecilla rebelde para luego acabarla de protegido de los romanos. Pero vayamos por partes.

 Al principio, tras echar a los romanos de Jerusalén, los dirigentes rebeldes lo escogerán para dirigir las tropas de Galilea, donde tendrá más problemas con los paisanos (quemarán su casa y querrán lincharlo) que con los pérfidos romanos. No para de quejarse del caos revolucionario y que al final la revuelta cayó en manos de dirigentes "bandidos" y "tiranos" a los que culpa de todo... mientras exculpa a los romanos, honrados imperialistas que quieren lo mejor para los judíos de buena familia y por eso arrasan con todo lo que encuentran en Galilea. 
 Pronto se da cuenta que no tiene futuro enfrentarse a las legiones e intenta atrincherarse en una ciudad bien defendida, Jotapata. Pero los romanos la asedian como solo ellos sabían asediar ciudades y en pocos días entran en la ciudad. Josefo y el último grupo de defensores se esconden en un subterráneo, pero son descubiertos. Deciden todos suicidarse en grupo, menos Josefo, que intenta convencerlos con fina retórica de que los romanos quizá sean compasivos y los perdonen. Pero no cuela y casi se lo cargan allí mismo. A Josefo, por su posición, quizá le perdonasen la vida, pero el resto sabían que su fin sería servir de adorno a una cruz.
 Josefo sí logra convencerlos de que es mejor suicidarse mediante mano ajena que por la propia, que si no es pecado gordísimo para Yahvé , así que monta un sorteo, donde el que vaya saliendo debe matar a quien tiene al lado. El mecanismo del sorteo es tan maquiavélico que al final consigue que solo queden vivos él mismo y otro rebelde, mientras los demás se han matado entre sí. Aquí y aquí se describe con detalle el sorteo. 
 Entonces convence al asustado superviviente de que es mejor rendirse y se entregan a los romanos. 

 No acaba ahí la historia de las habilidades de Josefo. Pues presentado ante Vespasiano, que dirigía el asedio, se presenta como sabio y experto astrólogo y le predice que será emperador. A su hijo Tito, algo crédulo, que estaba presente, lo convence, así que por si acaso, Vespasiano lo mantiene en agradable custodia. Además, un tipo del rango de Josefo quizá fuese útil.
  Meses después, muere Nerón y el imperio cae en un vacío de poder en el cual Vespasiano es proclamado emperador, tal como había predicho Josefo. Sea pura chiripa o que el fariseo tenía poderes de cuarto milenio, lo cierto es que Josefo es liberado y tratado como un amigo de los romanos, en particular de Tito.
A él acompaña en el asedio final de Jerusalén, donde se convierte en la principal fuente directa para la posteridad de lo que allí ocurrió. 
 En un par de veces se acerca a las murallas para convencer a sus paisanos de que se rindan ante los compasivos romanos. La primera vez lo abuchean y tachan de traidor y la segunda le aciertan con una pedrada que casi lo deja en el sitio. Pero nunca se considera un traidor en su obra y se justifica siempre que puede: La rebelión no tiene sentido y el fin de ella solo puede ser la destrucción.
 Josefo, como hombre de su tiempo, es de una frialdad glaciar contando las crueldades del asedio, como cuando nos relata como los que escapaban de la ciudad eran abiertos de en canal por los auxiliares sirios para ver si se habían tragado joyas y "en una noche abrieron las entrañas a dos mil hombres".  
 Pero también tiene sus momentos para el humor, como cuando relata la llegada al campamento romano de un reyezuelo de origen macedonio con sus soldados de aspecto modélico y de lujosas armaduras, y su posterior derrota lastimosa en un sector de las murallas defendido por un puñado de judíos sucios, mal armados pero muy cabreados. 
 Anécdotas como esta abundan en su texto y lo dotan de un realismo que agrada al lector moderno. Josefo, pese a estar siempre disculpándose de su traición, es veraz en lo que cuenta y sabe adornarlo. 
Poco a poco, los romanos van tomando Jerusalén por partes, mientras Josefo se lamenta de la locura de los rebeldes ante lo inevitable. Cuando el templo arde en llamas y se derrumba, la ciudad cae en manos romanas.  

 Josefo nos cuenta como los compasivos romanos, tras la victoria, se divertían crucificando a los rebeldes que quedaron vivos en diferentes posturas en los restos de las murallas de la ciudad. Y así "ni su gran antigüedad, ni sus vastas riquezas, ni la fama de su nación sobre la tierra, ni la grandeza de la veneración prestada a su religión, fueron suficientes para preservar la ciudad de ser destruida."
 El sic transit gloria mundi versión judía.

 En fin, Josefo logró salvarse a él y su familia. Vivió muchos más años, convertido en un historiador de su pueblo, respetado por lo romanos y por la exigente posteridad, porque nombró a Jesús en una de sus obras. 
 Si no hay nada como ser un fariseo.


lunes, 30 de marzo de 2015

Próxima novela



 Ante la noticia de que mi amo piensa publicar otra novela en Amazon, mi reacción fue la de pedir otra lata de atún y luego tumbarme a la bartola, usando un ejemplar de su primera novela como almohada, tal como aparece en la foto que inicia este comentario. 
 Busquen significados metafóricos al gesto si les apetece, que ya sé que los humanos son muy dados a la fantasía del simbolismo, pero les aviso antes que no tiene ninguno: simplemente tenía sueño y las hojas de esa obra son muy suaves. 
 Es que las ideas absurdas de mi amo ya no me sorprenden y ni siquiera las encuentro útiles desde el momento en que se ha pasado a la edición digital y no puedo usar el papel de sus obras como pedestal de mis gloriosas mandíbulas.
 Mi amo me promete que publicará en papel sus obras, que Amazon ofrece esa posibilidad a sus autores digitales sin ningún coste, mediante el sistema CreateSpace, pero que su vagancia no lo apresura a enviarles las novelas y la portada con el formato que piden, que ya lo hará, que además los clientes de Amazon compran mucho más en digital, que hay que pensar en los árboles y que bla, bla... chorradas de excusas, en el fondo lo hace por joderme las siestas.
 Ya veremos como le sale de bien esta nueva aventura que promete para verano. Todavía está "puliendo" el original y le falta la portada. Pero se avecinan nuevos tiempos de orgullo desmedido, me temo.


Menos mal que ya sale el sol y puedo salir a la terraza.

sábado, 28 de febrero de 2015

Armas, gérmenes y acero



  En estos días de lluvioso y metálico invierno gallego  - ¿existe el sol?-  me distraigo mirando por la ventana como se mojan los humanos y leo cosas sobre su devenir, como este ya clásico "Armas, gérmenes y acero",  de Jared Diamond.  ganadora del premio Pulitzer en 1998 y quizá la visión más lúcida sobre el trasfondo de la historia humana y un golpe en el duodeno a los humanos que se creen especiales sobre los demás por su color de piel, etnia o capacidad intelectual. 
 El libro es profuso en datos y ejemplos, muchos de ellos exóticos,  ya que se basan en la experiencia del autor en Papua-Nueva Guinea. Diamond no es historiador, es catedrático de geografía y fisiología. Conoce como nadie la importancia de las condiciones geográficas, ambientales y biológicas en el desarrollo de las comunidades humanas. Su teoría se puede resumir en que varios pueblos euroasiáticos tuvieron la suerte de nacer en terrenos propicios para el nacimiento de civilizaciones, por lo cual surgieron primero en esas zonas euroasiáticas que en otras zonas menos propicias, como América, donde además no había tanta diversidad de animales y había peores vegetales para domesticar. Por eso las civilizaciones surgieron más tarde en el continente americano. 
Además, los americanos, faltos de animales de ganado, eran más vulnerables a las enfermedades epidémicas, cuyo origen es el ganado doméstico, al revés que Europa o Asia, donde el ser humano pudo crear anticuerpos para enfrentarse a ellas durante milenios. De ahí que los españoles llevasen enfermedades devastadoras a América y no al revés.
 Encima, estas carencias en plantas cultivables de gran rendimiento y animales domésticos grandes y dóciles impidieron en América y otras zonas, como el África subsahariana (donde hay mucho animal pero ninguno dócil) , un crecimiento demográfico igual al de Eurasia, por carencia de suministros igual de abundantes. A mayor comida, más gente y más posibilidad de genios que inventen o desarrollen tecnologías,  más facilidad para organizar ejércitos mejor armados, mejores barcos, etc...
 Por otra parte, las barreras geográficas en Eurasia no son muy importantes para la rápida extensión de la civilización con sus plantas y animales domésticos, al tener un eje Oeste-Este que permite la propagación de cultivos y animales siempre por latitudes de condiciones climáticas semejantes. Sin embargo, África y América son continentes con eje Norte-Sur, que impide la extensión de cultivos acostumbrados a una determinada latitud y contienen barreras geográficas más difíciles de atravesar. Esto hace que sus núcleos de civilización estén aislados unos de otros, impidiendo el contacto entre culturas, que favorece el desarrollo de tecnologías e ideas.
 Pero Diamond no es determinista, al menos no del todo, ya que afirma que las sociedades, al desarrollar cada una su propia forma de gobierno y corpus ideológico, son dueñas de su destino. Lo que explica que los expansivos países europeos de la Edad Moderna hayan conquistado y colonizado América en vez de la aislacionista China. 

 En fin, una explicación convincente y muy recomendable de la base de las civilizaciones humanas.

 Los gatos no necesitamos tanta explicación: dominamos el mundo porque sí. 



viernes, 9 de enero de 2015

El Informe Hitler



 No hay nada como pasar las fiestas navideñas leyendo algo que no tenga que ver ni en lo más remoto con tales festividades humanas, que me agobian sobremanera. 
 Esta obra cumple a la perfección tal misión. Es el informe que la NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) elaboró para el mismísimo Stalin a finales de los años cuarenta y que este guardó en su archivo privado. No es una obra cuyo objetivo fuera la publicación. Es una obra escrita según los gustos del mandamás soviético, que siempre tuvo cierta fascinación por su rival alemán, sobre todo por sus métodos para controlar a su pueblo y partido. 
 La obra se basa en los interrogatorios, a veces violentos, realizados a Otto Günsche, ayuda personal de Hitler, y a Heinz Linge, Jefe de su Servicio Personal. Dos nazis de segunda línea pero muy cercanos al Führer en su vida cotidiana, hasta el límite que ambos fueron quienes incineraron su cuerpo y el de Eva Braun.
 Es un informe que indaga principalmente en la forma de pensar y mandar del jerarca nazi, que es lo que interesa a Stalin. No es una biografía, es un informe de la personalidad y sus reacciones a los hechos que van desde su llegada al poder hasta su suicidio en el búnker. Son justamente los meses finales del búnker los que ocupan casi la mitad del informe, como si Stalin estuviera muy interesado en la época final de su enemigo y en saber cosas de su muerte.  
 Los que escriben el informe conocen a su jefe e intentan siempre mostrar la superioridad e importancia del ejército rojo en la guerra mundial. Los aliados occidentales parecen comparsas en la guerra; se citan todos los comentarios de desprecio de Hitler hacia ellos e incluso se les considera de poco fiar, pues cada dos por tres se mencionan supuestas reuniones de los alemanes con ingleses y americanos para hacer un armisticio.  También se les acusa de ser sospechosamente lentos en crear un segundo frente. En fin, todo lo que Stalin acusaba de ser a sus aliados.
  Por otra parte, Hitler se nos muestra como un tipo con facilidad de palabra y carisma, pero cruel, megalómano ("no tengo descendencia porque los hijos de los genios son unos cretinos") y obsesionado con los judíos, rodeado de una pequeña corte de incompetentes y aduladores de un nivel intelectual bajísimo y una catadura moral deleznable, que acabarán dejándolo solo cuando las cosas se tuerzan.
 Un líder que pide sumisión total a sus hombres pero que es muy educado en privado y de gustos muy sencillos; vegetariano, no fumador y abstemio, que se relaja paseando a su perra Blondi, tomando el té con Eva Braun y sus amigas, que escucha operetas antes de dormir y suele levantarse muy tarde, casi al mediodía. "De hábitos burgueses" según el informe.
 Pero que se convierte en un ogro déspota en las reuniones informativas sobre la guerra, que siempre son al mediodía y por la noche. Para Hitler, la guerra se la pierden sus generales, que no comprenden nada de la guerra moderna y que no tienen suficiente espíritu... por lo menos no lo tienen delante de él. Es casi divertida la escena en que el jefe del Estado Mayor Guderian le presenta el balance de la situación en el caótico frente oriental balbuceando las palabras porque está hasta las cejas de coñac, que ha tomado a raudales para darse ánimos antes de presentarse ante Hitler.
Son estas anécdotas de primera mano las que dan color e interés al informe, que está escrito en un estilo fresco, directo, con diálogos mayormente inventados, para agradar y no aburrir al todopoderoso Stalin. En algunos momentos alcanza un nivel de pura literatura, como cuando se nos describe a Hitler en el búnker, acariciando al cachorro de su perra Blondi, ajeno al mundo, mientras las bombas caen  a cientos sobre todo Berlín.
 Una obra estupenda, quizá el mejor informe escrito por un servicio secreto (que sepamos, claro), y una muestra más de la importancia de las obsesiones entre los humanos y su capacidad para dominarlos.
 Es grande ser un gato.